¡Hola! Soy Cristina ¿Cómo va vuestra visita por Salamanca?

¡Hoy vamos a mezclar historia cultural, gastronomía, tradición y diversión!

Como sabéis por mis anteriores entradas, soy estudiante de prácticas del Palacio de Congresos de Salamanca. Nada más salir para hacer un tour por mi cuenta, estuve durante la mañana tomando algo en una de las terrazas que están enfrente del Convento de San Esteban. Su fachada es de las más bonitas del plateresco español y su interior es espectacular. El retablo es obra de José de Churriguera de color dorado con el Santísimo Sacramento en el centro y seis columnas salomónicas. Los techos se cubren con arcos renacentistas al estilo gótico tardío, bóvedas de crucería, arcos de medio punto, medallones con representaciones del Antiguo Testamento… El color es muy claro, así que cuando la luz entra, todo el convento se ilumina armónicamente.

Exterior del Museo de Santa Clara

Después de haber estado observando esta maravilla, vamos al Museo de Pintura Medieval y Convento de Santa Clara. Los frescos más antiguos datan del siglo XIII representando escenas religiosas. En el coro alto se expone una gran colección de objetos relacionados con la vida de las monjas, y desde allí podemos acceder al artesonado que es la parte de la cubierta de la iglesia. Subiendo al torreón tenemos unas vistas  estupendas de la ciudad donde se observan los edificios y monumentos más representativos.

Es bastante curioso por los frescos que se encuentran sobre las paredes de todo el museo. Muchos de ellos estaban escondidos por la cal que antes se utilizaba para cubrir las paredes contra la inseguridad de las epidemias y se descubrieron bastantes tras realizar varias reformas.

Hoy la excursión es más corta ya que es Lunes de Aguas en Salamanca. Si no sois de aquí muchos os preguntareis qué será eso. Pues bien, esta fiesta tradicional reúne en el campo a familiares y amigos para comer el hornazo, una especie de empanada rellena de lomo, jamón, chorizo y menos frecuente, huevo. A mí me gusta mucho.
Esta fiesta tiene su origen en el siglo XVI. En aquel tiempo residían bastantes estudiantes en la ciudad donde ya abundaban los vicios y el ocio, por lo que también había muchas prostitutas. Cuando Felipe II llegó a Salamanca para casarse con la infanta María Manuela de Portugal, estableció que durante el periodo de la Cuaresma, las llevasen al otro lado del río para evitar el pecado carnal. El segundo lunes después de la Semana Santa, esta espera finaliza y los  estudiantes iban a recibirlas a la orilla del Tormes, junto con las ganas de celebrarlo haciendo una gran fiesta en la que abundaba el vino, la comida, el alboroto y la diversión.

Hornazo de Salamanca

Antes de irnos al campo con amigos y familiares, iremos al Museo del Comercio y de la Industria, dedicado a la época industrial y mercantil de Salamanca. Está expuesta alguna de la maquinaria que antaño se utilizaba para realizar cacao, harina, joyas…y distintos productos de todo tipo: farmacia,
cámaras, telas…etc.

El museo se encuentra un poco lejos del centro pero daremos un paseo tranquilamente y así también desgastamos energías, ¡que nos espera un buen hornazo con vino!