¡Hola! Os saluda Cristina…Hoy os vengo a hablar de una excursión muy fusionada con el arte salmantino.

Un buen paseo requiere madrugar para tener todo el día por delante y aprovecharlo al máximo, así que saliendo de la oficina del Palacio de Congresos de Salamanca os llevo conmigo al Museo de Historia de la Automoción de Salamanca.

Tengo que decir que no soy muy fan de los coches, pero me gustó mucho apreciar la evolución de los diseños y cómo fue cambiando la estética. Cuenta con más de 200 automóviles históricos repartidos entre las tres plantas de las que consta el museo.

Nada más salir nos dirigimos hacia la Universidad de Salamanca, tendremos que caminar un rato, pero el paseo entre las callejuelas es muy bonito.

Una vez llegamos, antes de entrar es obligatorio pararse en su fachada. Cuenta la leyenda que los estudiantes que se fuesen a estudiar a Salamanca y encontrasen la rana, aprobarían sus exámenes. Es cierto que la hay, pero es difícil de encontrar si no te la señalan.

En el interior de la universidad observamos sus salas donde se impartían matemáticas, medicina, derecho, filosofía… pero lo que más me sorprendió fue su biblioteca con sus grandes estanterías tan antiguas llenas de libros. Su techo es una bóveda con detalles dorados en los arcos. Además, es una pena estar en Salamanca y no visitar su universidad, siendo precisamente una de las cosas por las que destaca la ciudad.

Fachada de la universidad
Biblioteca de la universidad Pontificia

A pocos minutos está el Museo de Salamanca de gran riqueza artística. En su exhibición se muestra orfebrería, arqueología, artesanía, y pintura. Tiene algunos lienzos de gran importancia como es el retrato de Unamuno, por ejemplo, pero para mi las pinturas que más destacan son las de paisajes, además casi todas se encuentran en salas antiguas con suelos de madera y vigas en el techo con paredes blancas para hacer destacar los bonitos cuadros.


Nos dirigimos hacia la Casa de las Conchas, pero esta vez pasamos a su patio interior de dos plantas con arcos mixtilíneos y columnas circulares de mármol blanco y gárgolas, también en el centro hay un pozo. En la planta baja hay acceso a una biblioteca. Tanto el edificio como su patio son bastante peculiares, sobre todo por sus conchas en la fachada.

Ahora vamos dirección Gran Vía, esta es la calle más típica del ocio nocturno. La noche en Salamanca trae buena diversión, además nos juntamos todos los estudiantes en un ambiente muy divertido con discotecas y bares chulos, música de todo tipo para distintos gustos…. Se hacen un montón de amigos, y cuando encuentras a alguien de tu ciudad parece como que todavía hay más conexión. Te recomiendo en cuanto se pueda, recorras sus calles y bares, y conozcas realmente el buen ambiente estudiantil.

Bueno, como os decía, una vez que finalizamos la calle de Gran Vía, entramos al Convento de las Dueñas. Tiene un jardín precioso y una exposición acerca de las monjas dominicas que fundaron el convento. Consta de dos plantas y gran riqueza arquitectónica con arcos apuntados con medallones y grutescos.

En la planta superior hay unas vistas espectaculares de la catedral. Su ambiente es romántico y tengo que decir que este claustro es mi favorito hasta ahora.

Por allí hay un montón de terrazas y restaurantes, unos más informales para tapear, o si prefieres otros más gourmet donde se degustan platos muy bien elaborados con productos locales y de calidad. Sea lo que sea… ¡Que aproveche!